miércoles, 17 de enero de 2007

Anoche


Anoche no abriste la puerta, lograste agrandar tus sentimientos en la madera y pintaste de negro silencio mi esperanza.

Llené de lágrimas la alfombrilla de tu casa, esa que dice bienvenidos... y me pregunté ¿dónde?

Esperé mientras mi ansiedad crecía, que te dignarás a escucharme, pero la luz del pasillo se apagó y con ella yo.

Anoche provocaste un latido suicida y sin venas donde agarrarse, me desprendí de nosotros.

Gracias corazón por al menos no pararte y dejarme seguir...

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